Economia deportiva

05-10-2008

En la actualidad uno de los temas más tratados en la literatura económico-deportiva es la posible salida a bolsa de alguno de los clubes pertenecientes a la Liga de Fútbol Profesional. Mientras que prácticamente la totalidad de las grandes ligas europeas de fútbol cuenta con alguno de sus clubes cotizando en bolsa, en España no existe ninguno.

La liga de fútbol española está pasando por uno de sus peores momentos en cuanto a financiación se refiere. Los equipos “adornan” sus balances con elevadísimos niveles de endeudamiento, lo que junto a una enorme dependencia de los contratos televisivos hacen denuestra economia deportiva una de las menos saneadas de Europa. En los últimos años, a pesar de la desigual capacidad de demanda de los diferentes clubes que forman la liga española, los presupuestos de todos los clubes han dado un enorme salto cuantitativo.

Desde la aparición de las plataformas digitales en 1996, el dinero de la televisión representa el 50 por ciento de los ingresos de los clubes, pasando de repartirse 42 millones deeuros a 240 millones por temporada. Pese a estos elevados ingresos por derechos de retrasmisión, en la temporada actual parece que, salvo los dos grandes clubes, el resto se encuentran sumidos en una honda depresión económica deportiva, con elevadísimos niveles de deuda, una situación que se ha visto reflejada en los escasos movimientos del mercado de fichajes. Prácticamente la totalidad de los equipos poseen deudas, superando muchos de ellos los 40 millones de euros.

Esta crisis también ha afectado a las plataformas digitales, puesto que sustentar este baile de millones les ha originado grandes pérdidas, no sólo en España sino también en el resto de Europa. Los gigantes digitales se resquebrajan debido a las pérdidas procedentes del fútbol, y todo esto ocurre cuando, en España, hay que negociar el nuevo contrato televisivo con unas plataformas digitales, ya fusionadas, escarmentadas por las cuantiosas pérdidas que se vienen produciendo sistemáticamente desde la firma del contrato con los clubes españoles y que sevieron incrementadas de manera considerable con la compra de los derechos de emisión del último mundial de fútbol.

La Bolsa de Londres ha sido la primera en acoger equipos de fútbol. Actualmente cotizan en ella clubes de la Premier League y otros de la First Division admitidos a cotización, además podemos encontrar clubes de otras ligas.

El caso más citado a lo largo de la literatura económica-deportiva ha sido el del Manchester United, que efectuó su salida en junio de 1991, colocando el 38% de su capital a un precio de salida de 3,58 libras la acción. Desde su entrada en la bolsa ha multiplicado su valor yla financiación conseguida le ha permitido realizar fichajes de categoría, ganando numerosos títulos tanto británicos como europeos; a su vez, los ingresos publicitarios y de merchandasing han aumentado considerablemente, provocando mejoras en la economia deportiva. Todo ello hace del Manchester el paradigma de una salida a bolsa exitosa, convirtiéndose en un ejemplo para el resto de clubes.

El análisis que nos hemos planteado se enmarca en la actual situación de crisis económica en el sector de las entidades de fútbol profesional. El alto nivel de endeudamiento,junto con la gran dependencia de los contratos televisivos, obliga a los clubes a buscar alternativas financieras para hacer frente a sus necesidades más inmediatas. En este contexto la salida a bolsa ha sido una de las opciones más discutidas en los últimos años.

En el plano normativo, la legislación en materia deportiva en nuestro país no parece presentar grandes diferencias con la de otros países en los que ya el fútbol está presente en los mercados financieros. Tras la puesta en vigor de la actual Ley del Deporte, la mayoría de los clubes adoptaron la forma jurídica de SAD que, inicialmente, les permite el acceso al mercado.Son precisamente las exigencias de admisión e información de la bolsa de valores las que frenanese planteamiento y lo convierten, al menos por el momento, en una utopía. En la situación en la que actualmente se encuentran los clubes, el cumplimiento de los requisitos para la cotización que establece la CNMV (balances saneados, determinadas cuantías de beneficios en añosprecedentes, transparencia informativa,…) se convierten en un condicionante difícil de superar paa nuestra economia deportiva.

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