
En todos los tratados que se puedan leer sobre el póquer, siempre se habla de la gran importancia en Hold’em de la ventaja de apostar con posición. El jugador que apuesta el último tiene más información que nadie, por lo que a priori, es el que más claro tiene su posición en la mano.
Si consideramos una mano cualquiera de No Limit Hold’em, supongamos que estamos en la ciega grande con 7p 8p, que es una buena mano por la que podamos ir al flop. El jugador del Bottom hace una apuesta de tres veces la ciega grande y decidiremos verla.
En el flop, muchos jugadores harían check en el flop en la mayoría de las situaciones, pero esto lo que produce es que el control lo tenga el último jugador. Este jugador podrá apostar en función de la mano que tenga y nos pondrá en una difícil situación si en el flop no aparece nada que nos ayude.
Supongamos que en el flop sale Ac Kr 9t, lo que haríamos normalmente es pasar y esperar una apuesta de nuestro oponente que seguramente mejoró sus cartas con este flop, pero si suponemos que nuestro oponente no consiguió lo que buscaba, tomaremos la iniciativa para apostar la mitad del tamaño del bote.
El apostar en esta situación nos ofrece muchas ventajas, la primera de ellas, que en la mayor parte de situaciones nos llevaríamos el bote ahí mismo.
Si mi rival acepta, entonces le hemos forzado a reaccionar y, o sentimos que el oponente está muy fuerte, con lo que nos retiraremos en el turn si no ligamos nada, o seguimos adelante para forzarle a salir.
Obtener botes fuera de posición puede ser muy lucrativo. También es importante poder ser el primero en hacer una apuesta en el flop ya que nos podremos llevar pequeños botes de esa manera.





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